La trágica muerte de Andrés Escobar, contada por su hermano
Santiago Escobar reflexiona sobre la vida y el legado de su hermano Andrés, asesinado en 1994, pidiendo que se le recuerde por mucho más que su autogol.

Illustration: Kelsea Petersen / The Athletic; Photos courtesy of the Escobar family
Han pasado 32 años desde el trágico día en que el mundo quedó conmocionado por el asesinato del defensor colombiano Andrés Escobar. Su hermano, Santiago Escobar, quien también fue jugador profesional, habla por primera vez en detalle sobre el dolor que ha acompañado a su familia durante décadas. Andrés fue asesinado el 2 de julio de 1994 en Medellín, pocos días después de regresar del Mundial en Estados Unidos, donde había marcado un autogol contra los anfitriones.
Para Santiago, estos eventos siguen siendo el momento más difícil de su vida. Recuerda haber intentado convencer a su hermano de quedarse en Estados Unidos tras el torneo para evitar la presión y el escrutinio público en su país. Sin embargo, Andrés, quien siempre tuvo un alto sentido del deber, decidió regresar para afrontar la situación de frente.
Él estaba verdaderamente comprometido con la profesión. Dignificó la profesión. Andrés no era de los que salían durante la temporada. Lamentablemente, el día que perdió la vida, estuvo en un lugar donde no debía estar. Santiago Escobar
El asesinato ocurrió tras un altercado fuera de una discoteca, donde Andrés fue ridiculizado por su autogol. El incidente, que terminó con seis disparos, se convirtió en un símbolo de los tiempos oscuros en la sociedad colombiana de los años 90. Hoy, mientras el Mundial regresa a EE. UU., Santiago admite tener sentimientos encontrados, equilibrando la emoción del torneo con su duelo constante.
El mayor deseo de Santiago es que a Andrés no se le recuerde por ese único momento en la cancha, sino como un ser humano extraordinario. En Medellín, murales y centros deportivos llevan su nombre, sirviendo como recordatorios de sus valores y carácter. Andrés Escobar sigue siendo una parte viva de la historia del fútbol colombiano, un ejemplo de dedicación y profesionalismo que continúa viviendo en los corazones de los aficionados.