La decisión de la FIFA de suspender la sanción de Folarin Balogun daña la integridad del Mundial
La FIFA ha suspendido la sanción de un partido de Folarin Balogun, lo que genera dudas sobre la transparencia y una posible influencia política en el torneo.

Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0 / Autor: Bryan Berlin
La decisión de la FIFA de suspender la sanción de un partido impuesta a Folarin Balogun tras su tarjeta roja contra Bosnia y Herzegovina ha generado serias dudas sobre la integridad de la Copa Mundial 2026.
La suspensión fue levantada después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, supuestamente llamara al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una revisión del caso. Esta intervención permite que Balogun juegue en el partido de octavos de final contra Bélgica.
La Federación Belga emitió un comunicado expresando su asombro, recordando que el Artículo 66.4 del Código Disciplinario de la FIFA establece una suspensión automática para las tarjetas rojas. El entrenador de Bélgica, Rudi García, enfatizó que la federación está defendiendo la ética y la integridad del fútbol.
La ausencia de un proceso de apelación transparente para las tarjetas rojas en este torneo hace que la decisión sea motivo de preocupación. Los críticos sostienen que la FIFA ha sentado un precedente peligroso, ya que otros jugadores destacados ahora podrían esperar una indulgencia similar.
Este caso sigue a las amnistías previas otorgadas a jugadores como Cristiano Ronaldo, Nicolás Otamendi y Moisés Caicedo. La percepción de que la FIFA prioriza la conveniencia y el protagonismo sobre las normas disciplinarias constantes refuerza las sospechas de que la organización es vulnerable a presiones políticas externas.