La era del 'chico de oro' de Christian Pulisic se desvanece tras un decepcionante Mundial
Tras una difícil campaña mundialista, Christian Pulisic se enfrenta a un intenso escrutinio sobre su rendimiento, gestión de lesiones y percepción pública.

Foto: Wikimedia Commons / CC BY 4.0 / Autor: Hossein Zohrevand
El desempeño de Christian Pulisic en la Copa del Mundo fue una decepción, algo que el propio jugador reconoció tras los partidos. A pesar de llegar al torneo con esperanzas de llevar a la selección al siguiente nivel, Pulisic luchó con su forma física y lesiones recurrentes, viéndose obligado a abandonar el campo en el partido contra Bélgica.
Las críticas fueron inmediatas. La ex estrella de la selección, Landon Donovan, cuestionó públicamente la mentalidad de Pulisic, sugiriendo que un jugador debería ser difícil de sacar de un partido eliminatorio. Aunque más tarde se confirmó que sufría una microfractura y una contusión ósea, la narrativa sobre su salida del campo ya se había consolidado.
El descontento público creció tras un comentario sobre la necesidad de «descansar» tras la eliminación, que muchos aficionados e integrantes del entorno futbolístico interpretaron como falta de compromiso. Este incidente subrayó un problema persistente en la carrera de Pulisic: su personalidad reservada, que a menudo se malinterpreta como apatía en momentos críticos, a diferencia de los estilos de liderazgo más vocales de íconos del pasado.
Donovan también señaló la influencia de quienes rodean a Pulisic, sugiriendo que su entorno podría estar creando una barrera innecesaria entre el jugador y el público. Esta percepción de distanciamiento lo ha convertido en un blanco fácil de críticas para quienes sienten que no ha cumplido con las altas expectativas impuestas.
A sus 27 años, la historia de Pulisic está lejos de terminar. Regresa a su carrera de clubes en Europa buscando dejar atrás este revés. Aunque este Mundial quedará como una mancha en su legado, su futuro con la selección depende de su capacidad para recuperarse y cambiar la narrativa a través de sus acciones en el terreno de juego.