El fútbol es demasiado grande para un rey: por qué debe desaparecer la presidencia de la FIFA
La influencia desmedida de Gianni Infantino y la falta de disenso interno en la FIFA han generado llamados para una reforma estructural profunda.

Foto: Wikimedia Commons / CC BY 2.0 / Autor: United Nations Office on Drugs and Crime
El fútbol internacional atraviesa una crisis de rendición de cuentas, exacerbada por las decisiones unilaterales del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Controversias recientes, como el plan secreto para atraer capital privado que fue ocultado al Consejo de la FIFA, han dejado en evidencia una preocupante falta de control sobre la oficina presidencial.
Resulta alarmante la rapidez con la que las federaciones nacionales han expresado su apoyo a Infantino tras verse obligado a revertir sus planes. La similitud en los mensajes de lealtad sugiere que el fútbol global se comporta cada vez más como una corte real, donde las asociaciones se sienten obligadas a jurar fidelidad para mantener el favor de la cúpula.
El caso del príncipe Ali bin Al Hussein, quien denunció que los premios adeudados a la selección de Jordania estaban supeditados al apoyo político hacia Infantino, ilustra el riesgo de abusos sistémicos. Aunque los fondos fueron transferidos tras la queja, el episodio subraya cómo el poder presidencial puede utilizarse para garantizar obediencia.
El fútbol es ya demasiado grande, rico e influyente como para concentrar tanto poder en una sola persona sin mecanismos de control adecuados. La estructura actual permite que el presidente actúe casi de forma independiente a la organización a la que debería servir.
Es indispensable una reforma real para evitar que el cargo se convierta en una herramienta de ambición personal. Ya sea mediante una presidencia rotativa entre confederaciones, límites de mandato más estrictos o una transición hacia un rol más ceremonial, la lección es clara: ningún individuo debe tener tanto poder sobre el deporte. Sin cambios estructurales, el fútbol seguirá supeditado a la ideología de su líder.